
Se proyectan como espejos que no devuelven miradas, contornean siluetas vacías, taciturnas, extraen de la reflexión solar sobre una superficie nuestro velo corporal. Pero solo tenemos a ella como garantía imaginaria de nuestra existencia, y ahí nos quedamos sujetos a una sombra, y somos esa silueta vacía, esa extracción de la luz solar... hasta que alguien nos devuelva una mirada...
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